Sólo falta preguntarle a cualquier estudiante universitario sobre cómo nació el Movimiento Estudiantil, y muy probablemente te dirá que nació a raíz del “cierre” de RCTV… Pregúntale a otro y te dirá que fue porque ya no soportaban las formas dictatoriales de gobierno del actual presidente… Pregúntale a otro y te dirá algo diferente. Al final, una se pregunta a sí misma: He apoyado al ME, pero… por qué no se definirlo? ¿Por qué no se concretar la razón de su nacimiento?
Los principios y objetivos del ME son buenas, pero algo vagas; las acciones se hacen, pero no hacen; las propuestas se dicen, pero no dicen nada… ¿Por qué es esto?
A esto sólo le puedo dar una respuesta: Falta de organización. Esto conlleva a otro problema: Falta de líderes facilitadores, líderes que (valga la redundancia) faciliten la comunicación y se ocupen de reparar rápidamente cualquier ruptura en el proceso de comunicación. Rupturas que ocurrían cuando una no podía ir a una asamblea por tener exámenes o clase, y no se enteraba de los planes de los líderes estudiantiles; o cuando una se enteraba por email en la noche que al día siguiente iban a llevar una carta a un ente institucional y una no sabía qué decía esa carta.
Sabemos que la comunicación en por lo menos una universidad es difícil, pero no imposible. Estas rupturas produjeron bajas de ánimo y motivación, desconocimiento, etc.
Sabemos que todo comenzó después de desconectar la señal de RCTV, los más viscerales y emotivos salieron a las calles a manifestar, los más violentos salieron a enfrentarse a los policías, los más reflexivos salieron a reunirse en discusiones y asambleas. Pero nunca hubo alguien que uniera a estos grupos y en un todo organizaran un gran equipo con propuestas concisas, fuertes y concretas, alguien que saliera en representación de todos los estudiantes frente a las cámaras a explicar estas propuestas, dar soluciones y establecer reuniones masivas.
Gracias a esta falta de líderes, los que no tenían la misma opinión comenzaron a insultarnos, a mandarnos a callar, a desmoralizarnos. Es lo mismo cuando una se encuentra a un indigente trastornado mentalmente por la calle. Si dice cosas sin sentido lo mínimo que una hace es tenerle lástima, mientras otros lo insultan. Muy pocos o quizás nadie se pare a escucharle y a decirle “Tiene toda la razón” o “Lo entiendo”.
Pero con el paso del tiempo, los pisotones y los obstáculos, todos fuimos madurando, incluso los mismos líderes, se dieron cuenta que necesitaban ideas bien establecidas en papel y comunicarlas. Pero por múltiples razones, conocidas y desconocidas, se obtuvieron ideas algo rudimentarias, otras un poco exageradas, algunas muy buenas pero no realizables a corto plazo. Y así sólo unos pocos entendieron que ahí había un diamante sin pulir, que en algunos puntos brillaba pero en muchos otros estaba todo opaco.
Ahora lo único que queda es ser honestos con nosotros mismos, saber qué queremos realmente, tener el valor necesario de decir en qué estamos de acuerdo y en qué no, y dar soluciones constructivas, comprometernos con el movimiento, presentir cuáles oportunidades son buenas para debatir con el que no piensa como nosotros y cuáles no; sólo así lograremos dar con ese tan ansiado movimiento estudiantil que más que ser un obstáculo para el gobierno en turno, sea un apoyo, una piedra angular con el que trabajar juntos para lograr un país mejor (pero no un bolsillo más lleno de una sola persona), aquel con mayores oportunidades que las personas puedan conquistar para desarrollarse profesional o personalmente, aquel país en donde las únicas preocupaciones sean por uno mismo y por el prójimo, aquel país donde las personas vivan RESPETANDO las ideas de otros, RESPETANDO el carácter del otro, las propiedades del otro. Porque pienso que deberíamos cambiar nuestra consigna: Libertad, a: RESPETO. Porque la palabra Libertad se puede malinterpretar de muchas maneras, y se puede modificar a los planes de cualquier persona, sean esos planes beneficiosos o dañinos para el país. Pero el Respeto no, esta palabra se entiende hasta en
Como veremos algún día (ojalá pronto), respetando al vecino, al desconocido, dará como resultado una mayor producción de soluciones, acuerdos y decisiones constructivas, y cuando se tenga esta amplia gama de soluciones, con un poco de moral y luces (parafraseando al Libertador), se alcanzará el significado de LIBERTAD que todos queremos.
En resumen, está bien que miremos alto y queramos llegar hasta esa libertad tan ansiada, pero no podremos llegar hasta la cima sin conocer primero cómo es la base, porque en la vida no hay helicópteros, aviones o ascensores que nos hagan subir rápidamente… Sólo hay escaleras, y todos aprendimos desde pequeños que si uno no mira bien dónde pone el pie en el escalón, nos podemos caer, y podemos darnos desde un simple golpe hasta un trauma severo que nos saque del camino y no nos deje retomarlo nunca más.
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